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Metafisica de montaigne

Luego Jesús ha añadido: “declaro ante el cielo y tomo en los testigos todo que vive en la tierra que me es extraño todo lo que en mí han dicho estas personas, a saber que mí más que la persona. Soy a la persona dada a luz por la mujer, el subordinado al Dios y que vive entre otras personas, y que confronta las mismas dificultades. La loa A altísimo, en que manos mi alma. Has hecho el pecado pesado, el sacerdote, habiendo dicho todo esto. ¡Que no habrá gran castigo a la santa ciudad por este pecado!”

Cada uno ha vuelto a él. El que escribe, también Ioann y su hermano Iakov junto con la madre de Jesús han salido a Nazaret. Aquel de los alumnos, quien no temía al Dios, por la noche han robado el cuerpo de Judas, lo han escondido y han difundido el rumor que Jesús, como si, era resucitado. Ha surgido así la confusión grande.

El gobernador ha puesto cara que quiere liberar a Judas, puesto que él quería también dinero. Él ha hecho a los criados que aquel lo hayamos pegado, pero los bibliófilos que les han pagado de dinero, deseaban ver por su por que ha muerto bajo el látigo.

Cuando ha llegado la mañana, se ha reunido el consejo grande de los bibliófilos y los ancianos del pueblo. El primer sacerdote y los fariseos buscaban a los testigos falsos contra Judas, creiendo que esto era Jesús. Pero no han encontrado, a quien buscaban. ¡Le cuento que los primeros sacerdotes han aceptado, Judas por Jesús! ¡Pero ya que y todos los apóstoles y hasta el que escribe, han creído también en esto! ¡Y la Virgen María misma pobre, la madre de Jesús ha creído también en esto, tanto como sus próximos y los amigos – el dolor cada uno ellos era increíble! La gloria a Diós, el que lo escribe, Jesús ha dicho que él será tomado de este mundo y morirá solamente con el acercamiento del Fin del mundo.

Quien no soy digno desatar los cordones de su calzado, por el Favor y la Caridad De Diós, tenía el honor de verlo. El primer sacerdote, el gobernador y el zar han respondido entonces: “no se preocupes, Jesús, un san este conflicto De Diós, a nosotros no repetirá. Lo anotaremos en el senado sagrado romano y, en vista del decreto del emperador, nadie te llamará ni el Dios, ni el hijo De Diós. Jesús ha respondido entonces:“ sus palabras no consuelan de mí, puesto que las nubes llegarán de allá, de donde esperáis luz (Roma). Mi consuelo sólo en el advenimiento del enviado del Dios, que destruirá cada idea falsa acerca de mí.

Habiendo dicho todo esto, Jesús ha comenzado a batirse por la persona por las dos manos. Luego él ha comenzado a pedir humildemente sobre la tierra. Habiendo levantado la cabeza, él ha pronunciado: “Sí estará maldito cualquiera, quien aportará en las palabras, dichas por mí, que mí el hijo De Diós”. A estas palabras los apóstoles han caído como si muerto. Entonces Jesús los ha levantado y ha dicho: "Seremos, si no queremos ser en el miedo aquel día”

Cuando él se ha acercado a Pedro, aquel le ha dicho: “¿el Maestro, esto quieres lavar a yo los pies?” Jesús ha respondido: “lo que hago ahora, no te sabe, pero lo comprenderás más tarde”. Pedro entonces ha dicho: “¡No existe, lavarás nunca mis pies!” Entonces Jesús se ha levantado y ha pronunciado: “¡Y también, tú no me acompañarás en el Día del Tribunal!” Pedro ha respondido a esto: “¡el Señor, lava a mí no sólo el pie, pero también las manos y la cabeza!” Después de que Jesús ha lavado a los alumnos, se han sentado por la mesa para el refectorio, y él ha dicho: “le he lavado, pero no todos sois puros, puesto que el agua marina no limpia al que no me cree”. Jesús lo ha dicho, ya que él sabía, quien lo traiciona. Habiendo oído estas palabras, los alumnos se han entristecido fuerte. Entonces Jesús ha añadido: “le Hablo, realmente un de usted me traicionará lo mismo que venden a la oveja. Pero la pena a ello, ya que sobre que han hecho semejante, el padre nuestro David ha dicho:“ ¡Caerá en el hoyo el que la ha preparado para otros!” Los apóstoles han comenzado a cambiar miradas uno con otro, con el dolor hablando: “¿Quien el traidor?” Entonces Judas ha preguntado: “¿Esto me seré, el Maestro?” Jesús ha respondido: “¡me has dicho, quien será que traiciona a yo!” Pero once apóstoles no lo han oído. Cuando el corderito era comido, el diablo ha entrado en Judas y aquel ha salido de la casa. Jesús le ha dicho de nuevo: “¡Haz más rápidamente que debes hacer!”